A 11 años de un episodio que marcó a fuego la política jujeña, se reaviva el recuerdo del crimen de Jorge Ariel Velázquez, el joven de 20 años que fue baleado en San Pedro de Jujuy en la víspera de las PASO de 2015 y que falleció tras permanecer 11 días en terapia intensiva. Su muerte no solo provocó un profundo dolor en la comunidad, sino que desató un duro enfrentamiento cruzado entre las principales fuerzas políticas de la provincia por la filiación del militante y las responsabilidades en torno a su asesinato.
El hecho ocurrió en un clima de alta tensión electoral y derivó en acusaciones públicas que escalaron hasta la cadena nacional. Por un lado, el entonces candidato a gobernador Gerardo Morales y las autoridades de la UCR denunciaron que Velázquez fue atacado mientras repartía boletas del radicalismo, responsabilizando a la organización Túpac Amaru por instaurar una «cultura de la violencia» en la provincia.
En respuesta, la agrupación liderada por Milagro Sala desmintió las acusaciones, calificó la denuncia como una «campaña sucia» y sostuvo que el joven estaba afiliado al Partido por la Soberanía Popular y asistía a la escuela Germán Abdala, gestionada por la misma organización en San Pedro. La controversia sumó un capítulo nacional cuando la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner avaló la versión de la Túpac Amaru exhibiendo planillas de afiliación, lo que llevó al radicalismo a replicar que dicho registro respondía a métodos de cooptación para acceder a la oferta educativa administrada con fondos públicos. El caso Velázquez quedó registrado en la historia reciente como uno de los momentos de mayor polarización social y política antes del cambio de gestión provincial a finales de 2015.
















