Una avalancha de hielo y rocas provocada por un sismo de magnitud 4,4 desencadenó una fuerte inundación en la frontera entre Nepal y el Tíbet. La masa de agua y lodo arrasó con violencia varias localidades del distrito nepalí de Rasuwa, provocando hasta el momento la muerte de al menos 16 personas y la desaparición de más de 300 turistas, entre ellos casi 300 extranjeros de diversas nacionalidades.
El desprendimiento bloqueó temporalmente el cauce del río Bhote Koshi antes de ceder y golpear con fuerza infraestructuras, viviendas, carreteras y emprendimientos hidroeléctricos. Ante la magnitud de la catástrofe, el Gobierno de Nepal declaró el estado de desastre por un período de tres meses en las zonas afectadas y desplegó un operativo de emergencia con helicópteros de las Fuerzas Armadas y equipos de rescate para asistir a los sobrevivientes.















