¿Es aceptable revisarle el celular a la pareja sin su permiso? Para el 82% de los argentinos la respuesta es un rotundo no. Así lo reveló el reciente estudio nacional de Creencias Sociales publicado por el observatorio Pulsar UBA, un relevamiento que analizó los límites de la tolerancia y los criterios con los que la sociedad juzga distintas transgresiones cotidianas y faltas éticas en la vida en común.

El informe, elaborado a partir de 1.250 casos a nivel nacional, muestra una tajante condena hacia las acciones que violan la intimidad o la ley. Además de la rotunda negativa a revisar el teléfono ajeno, la infidelidad figura como una de las conductas más reprobadas, con un 85% de rechazo. En el plano de las faltas ciudadanas, cruzar un semáforo en rojo (84%) y coimear a un policía o empleado público (83%) también se ubican entre las transgresiones consideradas totalmente inaceptables por la gran mayoría de los encuestados. La falta más condenada de todas resultó ser la venta del voto por dinero o favores, rechazada por el 91%.
En la otra vereda, las conductas ligadas al impacto económico personal muestran mayor permisividad social bajo la premisa de que «el bolsillo ordena». Comprar productos o ropa de marca falsificada alcanza un 56% de tolerancia (entre aceptable y poco aceptable), mientras que ver películas o series en plataformas piratas asciende al 51%. El informe concluye además que la edad es un factor determinante en la permisividad —a mayor edad, menor tolerancia a las faltas— y que no existen diferencias sustanciales por género, salvo en el consumo de pornografía, donde los varones muestran casi 7 puntos más de aceptación que las mujeres.
















