En las próximas horas, el Gobierno nacional publicará un esperado decreto que pondrá en marcha la reducción gradual de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. La medida representa un contundente respaldo de la gestión al motor productivo del país, diseñado estratégicamente para potenciar la siembra, multiplicar las exportaciones y consolidar una alianza inquebrantable con el sector rural.
Lejos de ser considerado un gasto, la administración enfoca esta medida como una inversión clave para dinamizar la economía nacional, con un impacto de alivio fiscal estimado en 1.200 millones de dólares que volverán directamente a los canales de producción. Con esta decisión, el Ejecutivo busca eliminar trabas impositivas históricas y dar previsibilidad a mediano y largo plazo a los productores.
La iniciativa fue recibida con excelente predisposición por los representantes de la Mesa de Enlace, quienes destacaron el cumplimiento de los compromisos de campaña orientados a aliviar la carga tributaria sobre el campo. Con respecto al esquema previsto para la soja, desde el entorno oficial explicaron que el gradualismo implementado responde a un estricto criterio de responsabilidad fiscal, asegurando el equilibrio de las cuentas públicas mientras se garantiza un camino firme hacia la desregulación total del sector.
















