La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un pedido urgente a las autoridades de la Federación de Rusia para que compartan datos oficiales sobre la muerte de una investigadora de 28 años en la región de Irkutsk, Siberia. El deceso de la profesional, que se desempeñaba en el Instituto de Investigaciones de la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente, encendió las alarmas sanitarias a nivel global ante la sospecha de que se trate de un caso de peste neumónica o pulmonar.
El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, confirmó que el organismo aún no ha recibido la notificación formal bajo el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), el cual establece un protocolo de respuesta obligatorio en menos de 24 horas frente a patógenos de alto riesgo. “La OMS mantiene contacto estrecho y solicitó información epidemiológica precisa tras detectar la alerta en sus sistemas de vigilancia”, señaló el funcionario.
Por el momento, la investigación oficial analiza dos hipótesis centrales sobre el contagio: por un lado, una exposición devenida de un accidente laboral tras la rotura fortuita de un tubo de ensayo en el laboratorio siberiano; por el otro, un posible contagio contraído durante un viaje reciente de la víctima a Tailandia. Mientras tanto, la agencia sanitaria rusa Rospotrebnadzor calificó provisionalmente el cuadro como una “neumonía de etiología no establecida”.
A pesar de que medios locales reportaron el aislamiento preventivo y la puesta en cuarentena de varios centros de salud en Irkutsk, la evaluación preliminar de la OMS ubica el riesgo sanitario general entre bajo y moderado en la región afectada, y muy bajo a escala continental. No obstante, el caso reavivó la preocupación internacional sobre el control de agentes patógenos letales en instalaciones científicas de alta seguridad.
















