La ajustada pero contundente ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva en el proceso electoral brasileño cayó como un balde de agua fría en las filas del peronismo. Desde distintos sectores del Frente de Todos / Unión por la Patria se había desplegado un explícito respaldo a la continuidad del líder del Partido de los Trabajadores (PT), con la expectativa de que llegara fortalecido de cara a la definición del balotaje.
El apoyo formal no se limitó a las redes sociales, donde dirigentes de primera línea como Axel Kicillof y Sergio Massa manifestaron públicamente su alineamiento geopolítico con el mandatario brasileño. En paralelo, una comitiva integrada por figuras del espacio como Eduardo “Wado” de Pedro y la diputada Victoria Tolosa Paz viajó especialmente a San Pablo para acompañar a la militancia del PT en la jornada electoral.
Incluso, la propia Tolosa Paz había llegado a señalar la estrategia de alianzas transversales del oficialismo brasileño como un modelo o “hoja de ruta” a imitar por la oposición argentina con miras a las presidenciales de 2027. Sin embargo, el escenario dibujado por las urnas dejó expuestas las dificultades del espacio para sintonizar con los nuevos climas de época y tendencias electorales de la región.
Aunque desde el peronismo intentan amortiguar la derrota política asegurando que el resultado no repercute de manera directa en la dinámica doméstica, el desenlace en el principal socio comercial del país fue leído como un fuerte espaldarazo internacional para el gobierno de Javier Milei y un nuevo revés para las proyecciones geopolíticas del PJ.
















